Una personalidad fuerte forjada en las canchas
Por: Jerónimo Castro Vellesi.
Ser árbitro de fútbol le ayudó a René Pascual Blanco a forjar su personalidad. Hay que tener don de mando y carácter para hacerse respetar frente a 22 hombres que luchan por el control de la pelota y procuran vencer a los adversarios. Hombres así encajaban para el Ejército. En el mundo del fútbol aún se recuerda al sargento Daniel Giménez, quien dirigió varios años en Primera y llegó a ser internacional. Giménez estuvo a punto de ir a una guerra, a fines de 1978, pero el Papa Juan Pablo II intervino para evitar una guerra fratricida entre Argentina y Chile impulsada por las dictaduras de ambos países.
Pero Blanco no tuvo la suerte de Giménez: le tocó ir a Malvinas.
Era un hombre de complexión robusta. Su mirada parecía tan firme como el mentón. Se lo veía fuerte como un toro. Tenía los ojos castaños y un cuello vigoroso. Usaba el bigote recortado, típica moda masculina de los años 1970 y 1980. La imagen viril contrastaba con un mote simpático de amigos y camaradas: lo llamaban “Blanquito”.
Había nacido en Cruz Alta, provincia de Córdoba, pero su familia se mudó a Mar del Plata (confirmar). Estudió en la Escuela Nº 33 del balneario marplatense.
Su vocación militar lo llevó después a ingresar en la Escuela de Suboficiales en la que después de cinco años egresó como cabo, luego ascendió a cabo primero y la guerra lo encontró como sargento.
En la guerra, integró el Grupo de Artillería 601, instalado en las cercanías de Puerto Argentino. El 3 de junio a las 6:20 de la mañana, tembló la pista de Puerto Argentino por una explosión que se escuchó en varios kilómetros. Un incendio y gritos eran la evidencia de un ataque aéreo británico. A los pocos minutos, se pudo establecer que un misil inglés, disparado por un avión Vulcan B.2, acababa de impactar en el director de tiro Skyguard, un blindado que lleva un sistema de orientación para la defensa antiaérea.
Al acudir al lugar, se comprobaron las muertes del teniente Alejandro Dachary y de Blanco, y de los soldados clase 62, Oscar Daniel Diarte y Jorge Alberto Llamas, todos oriundos en Mar del Plata.