Por: Juan Ignacio Vallejos Soto.
Diego Martín Bellinzona era un marplatense de 20 años que convivía junto a sus padres Carlos y Marta, y a sus hermanos Esteban y Santiago. Estudió en el Instituto Peralta Ramos, y en 1982 fue designado para viajar a las Islas Malvinas, integrando la batería de comando del Grupo de Artillería de Defensa Aérea 601.
El grupo del cual formaba parte era la principal unidad militar de defensa antiaérea del ejército argentino, y era la encargada de brindar protección al aeropuerto del puerto nacional. El subteniente de aquel sector, Claudio Oscar Braghini, reconoció tiempo más tarde que sufrieron mucho los días previos en los cuales se vivía un clima de gran incertidumbre, y que después de un tiempo de espera en Comodoro Rivadavia, se les dio la orden de cruzar al terreno en disputa. Una vez allí, los artilleros pasaban horas arriba del director de tiro sobre el radar, cansados de mirar la pantalla sin que nada apareciera, pero obligados a prestar atención de forma permanente.
Finalmente, el 13 de julio la armada británica intentó ocupar el refugio protegido por la Artillería de Defensa Aérea 601. En ese evento, Bellinzona fue atravesado por una esquirla a la altura de la cintura, y tiempo más tarde fue encontrado sin vida en un charco de sangre.
Hoy, el nombre del joven está presente en el monumento a los caídos en Malvinas de Mar del Plata, y un aula del nivel secundario del colegio Ortega y Gasset de la misma ciudad, fue nombrada en su honor el 10 de junio de 2010.