Los combatientes caídos en la Guerra

Categoría: Armada (Page 23 of 40)

Héctor Omar Gorosito

De electricista a héroe nacional

Por: Tomás Nahuel Portillo.

Desde chiquito Héctor Omar Gorosito mostró su pasión por la mecánica y los motores y un sueño principal: servir a la patria.

Nació en Saladillo, provincia de Buenos Aires y a los 3 años su familia se mudó a Avellaneda. La primaria la hizo en la escuela 28, de Quilmes, y el secundario en el Instituto Militar de la Aeronáutica (IMPA). En 1979 ingresó a la Armada donde estudió la carrera de técnico electricista y en pocos meses fue destinado al crucero ARA General Belgrano, en los alistamientos posteriores al conflicto limítrofe con Chile por el canal de Beagle.

“Era un chico de pocas palabras e introvertido, una increíble persona y muy servicial”, recuerda su prima Marita Rimolo. En 1982, antes de partir a la guerra, Héctor tuvo un último momento con su papá de nombre homónimo: “Papi, no vayas a cambiar, quiero que siempre seas como sos, como te conoce todo el mundo, cuidá a mamá y a mi hermana, que yo voy a una guerra”, recordó Héctor Gorosito en el libro “Calles y espacios públicos de Saladillo”. Su papá le pidió en vano que se quedara: le contestó que iría a defender su patria y que no le importaba si tenía que morir en el intento.

El 16 de abril zarpó en el Belgrano rumbo al Teatro de Operaciones del Atlántico Sur. Tras el hundimiento, sus papás buscaron incansablemente alguna noticia por oficinas y hospitales militares. Recibieron múltiples malos tratos y falta de respuestas hasta que varios días después unos oficiales se presentaron en su casa para informarles que su hijo nunca había regresado.

El recuerdo de Héctor se mantiene activo en su ciudad natal, donde cuenta con el título de Ciudadano Distinguido Post-Mortem y el nombre de una de sus calles. Además, en 2020, se estableció que el 3 de agosto, fecha de su nacimiento, es el “Día del Veterano de Guerra de Saladillo” para que nunca nadie pueda olvidar a Héctor Omar Gorosito.

Antonio Fernando García

Del potrero a Malvinas

Por: Augusto Demattei.

Marzo de 1982. Atardecer de un caluroso sábado en la ciudad de Corrientes. Antonio Fernando Garcia y su hermano menor Marcelo vuelven a casa tras un intenso partido de fútbol en el potrero. Cansados, se sirven algo para tomar y se sientan. Su madre Lidia les comunica una dura noticia: Antonio debe ir a luchar por su país a Malvinas. Un silencio irrumpe en la cocina. 

“Tonio”, como le decían, no tenía miedo. Era una persona muy optimista. “Creía que iba a estar todo bien y no quería que nos preocupemos de más”, comentó Marcelo. A principios de abril, Antonio se despedía de su familia, orgulloso de poder defender a su país tal como defendía en su equipo. Según su hermano era un gran número 2, que “dejaba la vida” por sus compañeros. 

El 16 de abril zarpó el crucero ARA General Belgrano con Antonio como uno de sus tripulantes. El joven de metro ochenta y cinco era cabo primero de la Armada. 

Aunque su pasión era el fútbol, desde chico deseaba ser militar, como su papá Héctor, quien también le había transmitido su amor por la pelota. Cuando Antonio tenía 15 años, su viejo falleció. Fue un triste momento para toda la familia y en especial para Antonio, quien encontró refugio en el fútbol. Con su hermano y la mayoría de amigos eran hinchas del club Mandiyú y jugaban partidos todos los sábados.

“Cuando murió mi padre, mi hermano pasó a ser el hombre de la casa. Era muy maduro para su edad; muy buen compañero y te ayudaba en lo que necesites”, expresó Marcelo. No se volverían a ver tras esa despedida de abril. El 2 de mayo se hundía el ARA General Belgrano y morían 323 de sus tripulantes. Antonio Fernando Garcia moría en el mar, defendiendo a su nación.

« Older posts Newer posts »