“El Perro” de Malvinas
Por: Tomás Alós.
Calles, avenidas, escuelas, hangares, el casino de oficiales de Neuquén, sitios en Paraná, Mar del Plata, Santa Fe, Catamarca, La Pampa, Perú, son algunos de los lugares en donde, a modo de homenaje, llevan su nombre con mucho orgullo para no dejar en el olvido, a aquél pibe de 26 años que dio su vida por el país.
Mario Antonio Cisnero, su apellido en singular ya que un error en el Registro Civil lo signó para siempre sin la “S” final, catamarqueño, conocido entre sus pares como “Marito” o “El Perro”, recordado por su numerosa familia como una persona alegre, extrovertida y muy solidaria. Su hermana Gladys lo describe como un joven que se preocupaba mucho de su cuerpo, de su presencia, muy puntilloso, perfeccionista y autoexigente.
Él, cabo de infantería egresado de la Escuela de Suboficiales (Sargento Cabral), especializado en paracaidismo y posteriormente convertido en comando, solicitó ir a la guerra de las Malvinas como apuntador de ametralladora en la Compañía de Comandos 602.
La trágica noche del 9 de junio, la compañía 602, instaló una emboscada en el monte Dos Hermanas, cuando un grupo de alrededor de 25 efectivos del Servicio Aéreo Especial la detectó y procedió a atacar. Cuatro británicos avanzaron y abrieron fuego con un lanzacohetes que hizo explotar la zona.
Un equipo de peritos, coordinado por la Cruz Roja Internacional, pudo identificar el cuerpo de nuestro soldado caído en combate, fue el número 91 de los 93 identificados hasta el momento.
Ahora y siempre, vive en el corazón de sus familiares y en la memoria de todo el pueblo que no olvida a sus héroes, a quienes tenían toda una vida por delante e injustamente la dejaron en la lucha y representación de toda la Nación.