Por: Paulina Plaza Maisón.

La responsabilidad y seriedad eran dos cualidades sobresalientes en Juan Alejandro Ayala, aunque estas no empañaron su alegría y jovialidad. Nacido en Tres Isletas, en la provincia de Chaco, era extremadamente respetuoso, y daba suprema importancia al valor de la justicia. Respetando las tradiciones, en sus tiempos de adolescente, Ayala recitaba poemas gauchescos. También manifestaba sus inclinaciones musicales entonando canciones mexicanas. Desde muy corta edad trabajaba en el campo, en compañía de su caballo, su más fiel compañero.

Al saberse la noticia de la recuperación de Malvinas “Juancito”, como lo llamaban parientes y amigos, se  hallaba muy entusiasmado. Aconsejaba a su madre que no llorase por él, ya que de cualquier forma moriría alguna vez. Pensaba que, ante el hecho inevitable de la muerte, era un honor hacerlo por la Patria. 

El 27 de abril de 1982 fue trasladado a las Islas Malvinas como integrante de la Compañía B del Regimiento Infantería nro. 4, de Monte Caseros (Corrientes), al que se había incorporado el año anterior.Cuando su regimiento fue desmembrado para ocupar diversas alturas de la geografía del archipiélago, le tocó la defensa del Cerro Enriqueta (Monte Harriet), situado a unos 50 kilómetros de Puerto Argentino, con el rol de sirviente de mortero. En un feroz ataque de los británicos para conquistar esa posición, Ayala encontró la muerte el 12 de junio de 1982, a sus 19 años, junto a otros cinco camaradas.

Su cuerpo descansa en el sector este del cementerio argentino de Darwin. El Registro del Estado Civil el 9 de agosto de 1982 inscribe su defunción mediante acta nro. 170 consignando el deceso el día 10 de junio en hora desconocida. Su nombre quedó inscrito a perpetuidad en el muro oeste, placa 2, línea 20 de este camposanto. Como los demás, fue ascendido a cabo post mortem y se le otorgó la condecoración “La Nación Argentina al muerto en combate”.