El nene que jugaba con los soldaditos
Por: Gianluca Melogno.
José Luis Ríos nació en Villa Svea, ciudad de Misiones. Estudió en la escuela número 84 y se destacó por una conducta perfecta. Amaba a su país. Carlos Fernández, intendente de la ciudad y amigo de José, recordó: “De chicos jugábamos a los soldados con espadas de madera; a Luisito le tocó estar en esos momentos en los cuales la Patria puso en juego la vida de nuestra gente, de nuestros hombres, hoy Veteranos de Guerra”.
“Era muy querido por todo el barrio por el increíble entusiasmo que mostraba día a día, al igual que lo hizo en Malvinas. Cuando se fue a Corrientes para seguir la carrera militar lo extrañamos mucho, pero cada vez que venía reunía a toda la familia”, rememoró su hermana Margarita Ríos. Desde las Islas siempre le escribía cartas a su círculo íntimo demostrando mucho ánimo y las ganas de recuperar un territorio que siempre perteneció a la Argentina.
El 28 de mayo redactó una última nota, tres días antes de morir en combate. “Estoy en la trinchera, escribiendo sobre mis rodillas. Luchamos por la patria. Recen. Cuando vuelva, papá, vamos a tomar un vinito”, expresaba, sin saber que su padre había muerto unos días antes.
Margarita y Gladys, dos de sus 9 hermanas y hermanos, pudieron viajar a Malvinas a dejar unas flores y un rosario en su tumba. Ellas se enteraron por un llamado telefónico que José había pasado a ser tan solo un número: el 32. Por ese entonces los cuerpos no habían sido identificados. El cementerio es el único pedazo de tierra que Inglaterra considera argentino.
Cada 2 de abril, en su ciudad natal, se realiza un acto homenaje frente al busto que lo recuerda, sobre la calle que lleva su nombre. Allí, se mantienen vivos en la memoria colectiva los valores que el cabo primero José Luis Ríos siempre transmitió.