Una historia de vida y de muerte

Por: Paloma L. Cukiernik.

–¡Ay, mamá!

Esas fueron las últimas palabras de Daniel Alberto Petrucelli antes de fallecer en la batalla de Monte Longdon el 12 de junio a la medianoche. La causa fue el impacto de una granada dentro del pozo donde se encontraba junto al cabo Osvaldo Pedemonte y sus compañeros Ronconi y Maidana. La explosión lo alcanzó en toda la cabeza y la espalda dejándolo moribundo. Sus restos descansan en el cementerio de Darwin, en la cruz 3 de la fila 1, sector A.

Petrucelli había hecho todo el servicio militar a cargo de Pedemonte, con la baja por buen comportamiento en diciembre incluida, y fue su superior cuando lo regresaron para combatir en Malvinas. “Era un pibe muy bueno, obediente y predispuesto. No había que repetir muchas veces las cosas para que él se diera cuenta lo que querías decirle. Y además tenía ganas de aprender”, recordó el Cabo.

                                                                ***

¡Plin!

Mensaje directo de Instagram.

Laura Cecilia Petrucelli: Hola, mi tía se contactó con la hermana del soldado y no quiere que le realicen ninguna entrevista porque le hace muy mal. Agradece el interés pero fue un evento muy traumático para la familia y no quieren revivirlo.

                                                               ***

Tenía 19 años y la ilusión de dedicarse a la fotografía. Había estudiado en un colegio técnico de Remedios de Escalada, pero tuvo que dejarlo. Le gustaba jugar al fútbol en el potrero. Su otro interés eran los autos. “Conducía un ‘Fitito’ que lo llevaba a todos lados; siempre me alcanzaba hasta mi casa”, rememoró su prima.

El oriundo de Lomas de Zamora era familiero; la única carta que le llegó a su familia de las muchas que escribió fue la última y “prácticamente, era de despedida”, afirmó la prima. Cuando fue al servicio militar su hermana estaba embarazada. Su sobrina nació en el mismo momento que él murió.