Los combatientes caídos en la Guerra

Categoría: Ejército (Page 7 of 19)

Alejandro Raúl Pereyra

El soldado que brillaba por su esencia

Por: Valentín Parrilla.

Un hombre definido por su bondad, confiabilidad, buen consejero y muy familiero: “El rasgo principal que tenía Alejandro era su bonhomía, era un buen tipo. Te aconsejaba, se podía confiar en él. Siempre estaba de buen humor y apoyaba a sus compañeros sin importar qué. Además, ante todo siempre hablaba de su esposa Silvia y su hijita Victoria, quien apenas era una bebé”, contó Alberto Osmar Sosa, excombatiente de la guerra de Malvinas, camarada y amigo de Pereyra.

El ex sargento primero no solo se destacaba por su humanidad, sino que era muy hábil en el mantenimiento de vehículos militares. Allí se desempeñaba en La Usina, donde existía un taller de combustible en Puerto Argentino: “Tenía una sapiencia que lo hacía sobresalir a la hora de arreglar armas y transporte en desuso. De hecho, ayudó mucho en la preparación de una cohetera de un avión Pucará y lo montó en un jeep terrestre”, dijo Sosa.

En cuclillas, Alberto Sosa apoyando su brazo sobre Alejandro Pereyra, en el taller de reparaciones “La Usina”, de Puerto Argentino.

La familia tuvo un rol fundamental, no solo como soporte para aguantar las noches largas, frías, con hambre y ruidos de metrallas, sino también como parte primordial de tener un por qué y por quién luchar.

Sus grandes objetivos eran volver al país a continuar trabajando para el Ejército y reencontrarse con su esposa Silvia y su hija Victoria, pero aquella noche del 14 de junio, en las últimas horas de la Guerra, todo cambió. Nadie pensaba que bombardearían La Usina debido a que era una zona de combustible. Pero lo hicieron. Un proyectil alcanzó a Alejandro Pereyra y a sus compañeros Pedro Larrosa, Juan Hernández y Néstor Casas. Fueron cargados en una camioneta Dodge y trasladados heridos al hospital de Malvinas. Pero ya era muy tarde.

Guillermo Núñez

Un hijo todavía esperado

Por: Guido Uriel Levy.

Guillermo Núñez nació el 27 de junio de 1963 en Itatí, Corrientes, en una zona rural alejada de la ciudad. Por problemas económicos no logró concluir la secundaria porque, a los 17 años, debió ir en busca de un trabajo con el que pudiera ayudar a su familia. En la municipalidad encontró un puesto para la recolección de residuos.

A los 18 años no tuvo la posibilidad de seguir ayudando a su familia ni de divertirse con amigos. En 1982 su vida cambió radicalmente al ir a defender a la Argentina en una guerra de la que no se sabía nada. Empezó la colimba sin tener ningún tipo de conocimiento del manejo de armas.

G. Nuñez

El 16 de abril del mismo año fue trasladado a Chubut. Nueve días después llegó a Darwin para combatir en las Islas Malvinas. Formaba parte del Ejército y estaba en el frente de batalla. Su rol era el de tirador. El 28 de mayo fue acribillado en pleno campo de batalla y sepultado seis días después por sus compañeros.

Hasta el año 2019 estaba enterrado como NN en el Cementerio de Darwin, en la parcela B fila 5-7. En el proceso de identificación que llevó adelante el Equipo de An­tropología Forense se reconoció que el cuerpo enterrado en ese lugar oscuro era el cadáver de Núñez.

La madre de Guillermo, Mamerta Ibarra, todavía sueña que su hijo vuelva a Itatí. Al ser muy mayor, su familia decidió no decirle que su cuerpo ya fue reco­nocido. Aún mantiene la esperan­za de que Guillermo un día regrese a su pueblo.

José Honorio Ortega

Presente, ayer, ahora y siempre

Por: Manuela Papa.

José Honorio Ortega nació el 21 de julio de 1963 en Santa Cruz. Se lo conmemora como una figura de heroísmo y camaradería tras su fallecimiento en la Guerra de Malvinas. Pese a haber nacido en tierra santacruceña su camino está ligado a Trelew tras haber pasado allí su adolescencia. En la ciudad chubutense lo designaron para incorporarse al Regimiento de Infantería 25 de Colonia Sarmiento. 

El 28 de mayo de 1982 con sólo 19 perdió su vida durante la batalla de Pradera del Ganso. Aquel día participó de un contraataque efectuado por su compañía. El Jefe de su Sección, el Subteniente Juan José Gómez Centurión, no aceptó rendirse frente a los británicos que llevaban una amplia ventaja por sobre los jóvenes argentinos. Fue así que José Honorio Ortega junto a otros compañeros perdieron la vida.

En 2018 el Equipo Argentino de Antropología Forense identificó su cuerpo, que yace en el cementerio de Darwin ante una placa con su nombre. Se lo pudo reconocer por un estudio de ADN, pero también porque entre sus restos se halló un anillo de compromiso que reconocieron sus padres.

J. Ortega

Su memoria late en la Escuela Primaria N° 78 “Soldado José H. Ortega”, de Río Gallego, en el Centro de Veteranos de la capital santacruceña y en una calle de Trelew que también lleva su nombre. Una de sus hijas lo mantiene vivo gracias a los recuerdos de su familia: “Una persona que ayudaba todo el tiempo y a todo el mundo, que estaba presente siempre que se lo necesitaba”. 

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