Los combatientes caídos en la Guerra

Categoría: Armada (Page 23 of 40)

Raúl Omar Gorordo

Una vida llena de golpes

Por: Agustín Pereira.

Corría el año 1968, en Bell Ville, ciudad al sudeste de la provincia de Córdoba. Un joven de sólo 16 años y una infancia sumamente difícil, decidía dejar su lugar de nacimiento para marcharse a Buenos Aires e ingresar en la Armada.

Raúl Gorordo nació el 9 de marzo de 1952 en Córdoba y era hijo de madre soltera. Tenía dos años cuando ella se fue a vivir a la capital del país y lo dejó al cuidado de su abuela, una señora ejemplar que le dio todo lo que tenía. Lo cuidó, lo crió y le dio el afecto que un chico necesita a esa edad. Con el paso del tiempo, Raúl fue creciendo y el sueño de ser un gran militar lo hizo radicarse solitariamente en Buenos Aires.

Tenía alrededor de 20 años cuando tomó otra decisión muy importante en su vida: regresar a su ciudad natal y casarse. El rechazo de su familia a esa determinación, hizo que se distanciara de sus seres más queridos. Fruto de la relación con su esposa tuvieron una hija.

Sin embargo, todo lo que vendría a partir del nacimiento, sería una película de terror. Su hija nació con problemas en sus pulmones y riñones. Luego, en abril de 1982, llegó la Guerra de Malvinas y Raúl fue a defender a la Argentina como cabo principal. Llegó la guerra y llegó su muerte. Y no fue la única: dos años después, también falleció su hija, a causa del deterioro en su salud.

Antonio Fernando García

Del potrero a Malvinas

Por: Augusto Demattei.

Marzo de 1982. Atardecer de un caluroso sábado en la ciudad de Corrientes. Antonio Fernando Garcia y su hermano menor Marcelo vuelven a casa tras un intenso partido de fútbol en el potrero. Cansados, se sirven algo para tomar y se sientan. Su madre Lidia les comunica una dura noticia: Antonio debe ir a luchar por su país a Malvinas. Un silencio irrumpe en la cocina. 

“Tonio”, como le decían, no tenía miedo. Era una persona muy optimista. “Creía que iba a estar todo bien y no quería que nos preocupemos de más”, comentó Marcelo. A principios de abril, Antonio se despedía de su familia, orgulloso de poder defender a su país tal como defendía en su equipo. Según su hermano era un gran número 2, que “dejaba la vida” por sus compañeros. 

El 16 de abril zarpó el crucero ARA General Belgrano con Antonio como uno de sus tripulantes. El joven de metro ochenta y cinco era cabo primero de la Armada. 

Aunque su pasión era el fútbol, desde chico deseaba ser militar, como su papá Héctor, quien también le había transmitido su amor por la pelota. Cuando Antonio tenía 15 años, su viejo falleció. Fue un triste momento para toda la familia y en especial para Antonio, quien encontró refugio en el fútbol. Con su hermano y la mayoría de amigos eran hinchas del club Mandiyú y jugaban partidos todos los sábados.

“Cuando murió mi padre, mi hermano pasó a ser el hombre de la casa. Era muy maduro para su edad; muy buen compañero y te ayudaba en lo que necesites”, expresó Marcelo. No se volverían a ver tras esa despedida de abril. El 2 de mayo se hundía el ARA General Belgrano y morían 323 de sus tripulantes. Antonio Fernando Garcia moría en el mar, defendiendo a su nación.

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