Por: Matías Kallinikos.

Batalla de Maipú, entre Gervasio Antonio de Posadas y José Valentín Gómez, Florencio Varela, zona sur del Gran Buenos Aires, allí se encuentra la escuela nro. 54, hoy llamada “Soldado Miguel Ángel Arrascaeta”, en memoria del valiente varelense que cayó en combate defendiendo los colores de la patria. Probablemente no haya homenaje más conmemorativo que bautizar a un colegio con su nombre, y que el pueblo sepa su historia.

Un chico que apenas estaba en cuarto grado tuvo que abandonar el colegio para trabajar en el tambo junto a su familia, que en ese entonces vivía en La Capilla, una zona rural de Florencio Varela. Así se desarrolló su infancia y parte de su adolescencia, ayudando en el modesto negocio familiar para que no falte comida en la casa.

Sin embargo, a sus 19 años, y a tan solo 20 días de finalizar con el Servicio Militar Obligatorio, fue convocado a defender el territorio de Malvinas del ataque británico. Formó parte del Regimiento de Infantería Mecanizada nro. 7 y fue el 10 de junio, apenas cuatro días antes de la rendición final, mientras luchaba en la Batalla del Monte Longdon, cuando resultó herido en una pierna y murió junto en el Archipiélago.

No fue hasta el 2018 cuando sus padres supieron con certeza dónde yacía su hijo, ya que por 36 años estuvo sepultado con la inscripción “Soldado argentino sólo conocido por Dios”. Cuatro décadas después de su muerte, su madre doña Laura y su padre Vicente viven sobre la calle “Soldado Miguel Ángel Arrascaeta” y tienen a su hijo presente cada día en su memoria.