El sargento de semblante serio y corazón enorme

Por: Santiago Fiorda.

Su familia y el Ejército argentino eran las dos pasiones de Oscar Humberto Blas. Tenía un carácter fuerte, pero era alegre y conversador. Lo apodaban “Pirulo”.

Había nacido en Salta el 18 de agosto de 1949. En 1978, conoció a su amor: Nora del Valle Juárez, cajera en un supermercado de San Miguel de Tucumán. Todo sucedió rápido. A los siete meses se casaron y al año nació Alejandra, su primogénita. Luego llegaron Facundo y Walter.

Sin embargo, en mayo de 1982 sus vidas cambiaron para siempre. A Oscar le llegó la noticia de que había sido convocado a la Compañía de Comandos 602, una fuerza especial, para combatir en las Islas Malvinas. Nora le imploró que no fuese. Estaba en camino Lucía, la cuarta hija, pero él le respondió: “Tengo que estar ahí. El 90% de mi vida se la debo al Ejército y el 10% a vos”.

La Compañía arribó a las Islas el 29 de mayo. Un día después, le tocó una misión de exploración a territorio enemigo en Bluff CovePeak. Le ordenaron ir con un teniente hacia un gran peñasco desde donde se habían oído disparos.  Minutos después se escucharon tiros, gritos y ráfagas de ametralladora. Allí murieron el Sargento 1° Oscar Humberto Blas y el Teniente 1° Rubén Eduardo Márquez, en un enfrentamiento con el Special Air Service (SAS).

Oscar tenía 32 años. Su cuerpo yacía en el Cementerio de Darwin como “Soldado argentino solo conocido por Dios”, hasta que el 7 de diciembre de 2017, la familia recibió la noticia de una prueba de ADN y la identificación de los restos.

El sargento de rostro serio y corazón enorme recibió la Medalla de la Nación Argentina al Heroico Valor en Combate, por alertar a sus camaradas y ofrendar su vida para que pudieran replegarse. Una calle salteña del Barrio Limache y la Escuela Nº 4421, inaugurada en 1982 en el paraje El Churcal, llevan su nombre.

Su hijo Walter tomó el legado: hoy es sargento 1° de Artillería, y cuenta que sus hijos, los nietos de Oscar, siempre hablan con orgullo de su abuelo héroe.