El orgullo de Dolores
Por: Pedro Pérez.
José Luis Rodríguez nació en Mar del Plata, pero tras la Guerra de Malvinas se volvió hijo predilecto de la ciudad de Dolores, donde hace unos años la municipalidad lo homenajeó y colocó una lápida en el atrio de la parroquia Nuestra Señora de los Dolores.
José Luis fue el mayor de tres hermanos, vivió sus primeros años en Mar del Plata, luego en Santa Teresita hasta la separación de sus padres y se mudó con Luis Alberto, su papá, a Dolores. Sus estudios primarios los realizó en la Escuela de Educación Primaria Nº1 “Pedro Castelli”, los secundarios en el “ENET” con el objetivo de ser técnico mecánico tornero. “El Laucha” era disciplinado, siempre con buenas notas y logró su cometido de obtener el título terciario. Su hermano José y su amigo Leonardo Nordi lo recuerdan como alguien muy amigable con una gran calidez humana, que socializaba con facilidad y que tenía como hobby jugar al fútbol. Lo hacía en el Club Talleres pero era fanático de Independiente.
La última vez que vieron a José Luis fue cuando lo despidieron a través de la ventana del ómnibus, acompañado de sus compañeros soldados rumbo a las islas. “Con su uniforme verde y una expresión en el rostro que mezclaba alegría y emoción por la partida”, así lo cuenta José, su hermano menor.
Leonardo Nordi hizo el servicio militar junto al marplatense, fue su compañero hasta el último momento de su vida que lo llevó a la eternidad. También habló de la Batalla de Monte Longdon en la que Nordi estuvo al lado de Rodríguez cuando falleció. “Al momento en que los ingleses toman el monte, empieza el bombardeo, desde allí tenían una gran posición para ver nuestros movimientos. Una bomba cayó a medio metro de donde estábamos José y yo, a mí me hizo volar por los aires pero sobreviví, ‘El Laucha’ falleció en ese instante”. Nordi no pudo olvidar nunca ese momento, perdió a su gran amigo, por unos centímetros fue Rodríguez quien murió. Tardó muchos años en aceptar la vida sin “El Laucha”.